Noticias de Última Hora
 
         
Escrito por Jennifer Da Silva, Caracas    Martes, 16 de Febrero de 2010 22:09    PDF Imprimir E-mail
¿En qué quedó el caso Stanford?

Las antiguas instalaciones del Banco Stanford han perdido el brillo de otros tiempos, sus puertas permanecen cerradas y la fachada cada día está más deteriorada Las antiguas instalaciones del Banco Stanford han perdido el brillo de otros tiempos, sus puertas permanecen cerradas y la fachada cada día está más deteriorada

Desde el momento en que se destapó la olla del caso Stanford, su seguimiento fue tema de agenda para medios de comunicación. Sin embargo, hace meses que el caso ni se menciona, es por eso que el presidente de Anauco, Roberto León Parilli, nos habla de lo que fue, es y podrá ser.

Recordando

El Grupo Stanford era un grupo financiero con sucursales en distintas jurisdicciones a nivel mundial. Stanford manejaba operaciones como entidad financiera en los Estados Unidos, pero su principal sede de captación de recursos se ubicaba en la isla de Antigua. Esta sede se regía bajo la figura de la banca off shore, que es una banca que no tiene regulaciones rigurosas como la banca tradicional. El grupo  Stanford hacía operaciones y captaba recursos a través de sus sucursales en distintos países y los llevaba a la isla de Antigua.

Luego la apertura de investigación realizada al dueño del banco, Robert Allen Stanford, se decretó la intervención del grupo financiero en los Estados Unidos y la intervención del Banco Stanford en Antigua, donde se genera el colapso del grupo.

Esto tuvo incidencia en Venezuela, porque en el país había también un Banco Stanford, que era un banco venezolano, que se regía por la ley venezolana, pero que sin embargo, su dueño era el mismo dueño del grupo financiero estadounidense y el banco off shore en Antigua.

¿Qué productos ofertaba el Grupo Stanford en Venezuela?

A los usuarios venezolanos se les ofertaba un paquete financiero que incluía dos productos. El primero era la colocación de recursos en divisas en la isla de Antigua. Recordemos que este banco tenía una tradición de más de 50 años, y que además se regía por sistemas online, de manera que permitía hacer transferencias y chequeos por internet, lo que le daba un poco de fluidez a esos recursos, y le podía dar tranquilidad a algunas personas.

El segundo producto que se ofertaba era una especie de línea de crédito en bolívares. Los bolívares que ellos recibían acá en préstamos, quedaban garantizados con los fondos que tenían en el banco en Antigua, sencillamente porque ellos eran de un mismo dueño. Todo esto operaba de acuerdo con la figura de lo que se llama grupo financiero a nivel mundial, que también es recogida por nuestras leyes.

¿Cómo se manejaban cuentas en dólares a pesar del control de cambio?

Ese dinero en su mayor parte no es un dinero que pasó por Venezuela, simplemente que es un venezolano el que está involucrado. Todos tenemos libertades de tener operaciones fuera del país, siempre y cuando todo sea de lícita procedencia.

Por ejemplo,  una persona de una empresa internacional y trabaja en Venezuela, o que es venezolano, pero trabaja en los Estados Unidos, tiene todo el derecho a cobrarles a sus clientes estadounidenses en la moneda de curso legal del país. Otros tantos compraron bonos de la república y tenían la necesidad de tener una cuenta en moneda extranjera para su liquidación. Hay quienes tenían importaciones y exportaciones, lo que generaba cartas de crédito que tenían que abrir y liquidar con un banco extranjero.

¿Qué pasó con esos usuarios después de la caída del Banco Stanford en Venezuela?

El Banco Stanford en Venezuela se somete a algunos procesos de intervención a puertas cerradas de la mano de la Superintendencia de Bancos y, luego del proceso de rehabilitación, la SUDEBAN lo saca a subasta. El banco Stanford es comprado por otra entidad bancaria venezolana, el Banco  Nacional de Crédito, BNC, que es manejado por José María Nogueroles. El banquero se queda con los depósitos y deudas en bolívares, pero no establece ninguna relación con el tema de Antigua, puesto que éste no tiene nada que ver con la banca venezolana.

Estas personas están atravesando una tragedia financiera muy grande, puesto que la mayor parte de sus recursos quedaron represados en Antigua, recursos que servían como garantía de pago de la deuda que ahora les queda acá en bolívares.

El BNC ha iniciado unos procesos de cobranza frente a estos venezolanos, y muchos de ellos están en procesos judiciales demandados, con solicitudes de embargos, y medidas de prohibición de enajenar y grabar.

ROBERTO LEÓN PARILLI considera que los afectados deberían recibir condiciones especiales del BNC ROBERTO LEÓN PARILLI considera que los afectados deberían recibir condiciones especiales del BNC
¿Cuál ha sido el papel de ANAUCO frente a esta situación?

Nosotros estamos tratando de proteger a estos venezolanos que están en debilidad jurídica. Ellos fueron objeto de una oferta financiera general que incluía los dos productos y consideramos que no es lógico que se les cobre la parte de la deuda, pero no se les pague su dinero que está represado.

Muchos bancos norteamericanos les han condonado los intereses a sus deudores, además, les dieron plazos de pago, tomando en cuenta que son víctimas de un problema financiero mayor.

En este sentido, hemos tratado de tener algún acuerdo amistoso con el BNC y explicarle lo que están viviendo estos venezolanos que necesitan respaldo y solidaridad. Sin embargo, no ha sido posible llegar a acuerdos con el BNC y nos hemos visto en la obligación de acudir al Tribunal Supremo de Justicia.

¿En qué consiste la demanda?

Estamos pidiendo protección para estas personas alegando la figura del  NON ADIMPLETI CONTRACTUS, que  es una figura que excusa el cumplimiento de las obligaciones de una parte cuando la otra parte no cumple con las suyas. Es decir, cómo me exige un grupo financiero el pago de una obligación, si no se me está resguardando mi dinero.

Hemos solicitado esa excepción para que todos los juicios sean suspendidos, al menos hasta que la condición suspensiva que tienen los fondos en Antigua se resuelva. A medida que ellos reciban fondos de Antigua se reactiva el pago de la obligación.

¿Cuál ha sido el papel de la Sudeban en este caso?

Yo creo que la Sudeban utilizó muchos atajos para llegar al proceso de subasta, porque la ley habla de unos tiempos y unos procedimientos que no se cumplieron formalmente. Sin embargo, no generamos queja ni oposiciones a esto porque el fin último era que los depositantes recuperasen sus depósitos, cosa que se logró.

Con respecto a los depósitos en Antigua, la Sudeban no tiene facultades frente a un banco que se rige por la ley de otro país, sin embargo, como intermediador, sí pudo tratar de generar un mecanismo de mediación con el banco comprador, de manera que en el paquete de venta se estableciera que dicho banco comprador tenía que tener un tratamiento diferencial con estas personas, que no son deudores morosos, sino deudores circunstanciales.

Entonces no se ha criticado desde este organismo el accionar del BNC

La Sudeban no ha hecho nada en este sentido puesto que asume que hizo lo que tenía que hacer en Venezuela. Es decir, les respondió a los depositantes satisfactoriamente y ese tema de Antigua no le corresponde según sus facultades legales. Sin embargo, creo que hay un tema más humano de por medio que es el tema legal, por eso yo creo que se debieron buscar soluciones intermedias para que se pudiera proteger y respaldar a otras personas.

Siendo un caso internacional, ¿ha buscado Anauco la manera de tener representación fuera de nuestras fronteras?

Nosotros estamos a nivel internacional representados por un grupo que tiene sede en Estados Unidos a través del cual estamos haciendo muchas solicitudes, entre ellas, la unificación de las dos liquidaciones.

Creemos que hay un enfrentamiento entre los liquidadores de la jurisdicción de Antigua y los liquidadores de la jurisdicción de Estados Unidos. Mientras eso sea así alguien va a salir ganando y alguien perdiendo y yo creo que lo que está en juego son los depósitos de todas esas personas que de alguna manera confiaron en la banca mundial y depositaron dinero.

Creemos también que hubiera sido un momento estelar para que los gobiernos involucrados hicieran aportes para rescatar la confianza en los mercados internacionales. Ese banco se pudo reflotar mediante la aportación de recursos, así estas personas hubiesen salvado sus depósitos y eso generaba confianza en el sistema financiero internacional. En este sentido hicimos un exhorto unánime en el Parlamento Latinoamericano para que se buscara una forma de reflotar el banco evitando así soluciones desequilibradas.

¿Cuál es la manera de que las personas recuperen sus depósitos?

Se están emprendiendo procesos de liquidación con el fin de poder pagarles a todos los depositantes. Sin embargo, para lograr eso habrá que localizar muchos activos, pues pareciera que hay un hueco financiero y que los activos con los que cuenta el grupo no son suficientes para responder a todos los clientes que se había captado.

Es por eso que estamos pidiendo que se unifiquen las dos intervenciones, y que se empiece a pagar con lo que ya hay.

Si hay un 30% de activos, que se les den a las personas para que vayan recibiendo parte de sus recursos.

¿Todavía no le han liquidado ese dinero a ningún usuario?

No absolutamente a nadie, ha habido levantamiento y aseguramiento de activos y dicen que puede haber una recuperación que sobrepase el 20% según los activos que ellos han de alguna manera asegurado, pero el problema es que hay dos procedimientos diferentes. A veces hasta son excluyentes, cuando estás en uno no estás en otro.

¿Qué tienen que hacer los afectados que aún no se han manifestado de ninguna manera?

Nosotros tenemos un juicio colectivo. Para aquellas personas que tegan problemas con el BNC porque tienen bolívares tenemos un juicio abierto, allí se pueden adherir como afectados una vez que sea admitido. En Estados Unidos están intentando acciones de clase por grupos importantes y todavía tienen tiempo de sumarse y adherirse a cualquiera de ellas.

Jennifer Da Silva, Caracas
Share