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Crisis internacional. . . . . infierno venezolano

   

- Finanzas Personales - 12/11/2008

Octubre se inició con grandes dudas entre los inversionistas y depositantes. Un mes después, nadie duda que estemos en medio de una profunda crisis que afecta a las instituciones financieras. El crecimiento de las economías nacionales, empieza a experimentar desaceleramiento y hasta retroceso. Es el fantasma del decrecimiento económico y los índices negativos.

La información financiera y macroeconómica venezolana ya transitaba el camino hacia la crisis. Los altos precios del petróleo amortiguaban las consecuencias de los malos indicadores. Si analizamos con detenimiento, cualitativamente, los indicadores que presentamos en cada edición en esta página, nos daremos cuenta que contienen cifras artificiales que sólo reflejan la política gubernamental de mantener represadas las variables económicas. También son reflejo de la intención de ocultar el comportamiento real de algunas variables económicas.

El tipo de cambio Bolívar Fuer te/Dólar lo mantienen férreamente anclado y sobrevaluado en 2,15 desde hace varios años. Esto gracias a un control de cambio administrado por CADIVI. Siendo legal obtener dólares en el mercado de permuta, la Asamblea Nacional tuvo a bien penalizar con una multa de 1.000 unidades tributarias la publicación de la tasa de cambio real que los venezolanos, sin pasar por alcabalas, logran comprar libremente en agentes cambiarios y en la propia calle. No hay libertad para informar, no hay libertad para conocer la tasa real de mercado.

El precio de la cesta petrolera venezolana, publ icada cada semana por el Ministerio de Energía en su página web, suele ser mayor que la que debiera ser. En efecto, el geólogo Aníbal Martínez sostiene que es imposible que el valor promedio de la cesta venezolana sea superior al promedio de la OPEP, por razones de calidad y precios internacionales y volúmenes de producción. A eso hay que añadir los volúmenes de producción y exportación que el mismo ministerio publicita.

Siempre difieren apreciablemente y en demasía de lo que publica la OPEP y la Agencia Internacional de Energía.

Las tarifas de los servicios esenciales: electricidad, teléfonos, gas y agua se encuentran represados. Igualmente los estacionamientos. No son una variable para el análisis financiero y económico. Eso tiene sus consecuencias prácticas.

Las vemos semanalmente en innumerables apagones a lo largo y ancho del país, los cortes del suministro de agua y las fallas de los sistemas de comunicaciones, incluyendo Internet. Cuando no se cobra por estos servicios, lo que los servicios cuesta proporcionarlo, es imposible sostener la calidad del servicio que se presta.

Los venezolanos ya habíamos vivido esa exper iencia, con CADAFE que nunca mejoró, CANTV que no le daba líneas a nadie y el agua que no llegaba a través de las tuberías.

El sector privado se ha reducido tanto que, más se negocia en una madrugada en el mercado mayor de Coche, que en acciones y bonos en toda una semana en la Bolsa de Valores de Caracas.

Pero la Bolsa de Caracas no tiene la culpa. Si se revisan las cifras del Producto Interno Bruto-PIB para el primer semestre del año, veremos que el PIB privado decreció y el público aumento. Si nos fijamos en los detalles, notaremos que es un simple movimiento contable.

Las nacionalizaciones movieron el aporte de las empresas que eran antes privadas; comunicaciones, electricidad, acero y cemento, a las columnas de la contabilidad pública.

El cálculo del índice del costo de la vida, es otro poema. El Banco Central de Venezuela- BCV tarda más de 10 días en publicar sus indicadores. Esto bajo la excusa que ahora el índice es 'nacional', no sólo de Caracas. Sin embargo es un secreto a voces que el BCV espera recibir los indicadores elaborados por organizaciones pr ivadas y ONGs. Pareciera que estuvieran esperando el 'permiso' requerido para publicar los cálculos, que por su naturaleza, debieran ser técnicos y emitidos con independencia.

Estas políticas que se traslucen en nuestra tabla de indicadores mensuales, evidencian un futuro económico nada alentador. Para ello no era necesario que estallara una crisis internacional, que lo que hará será acelerar el deterioro de los indicadores venezolanos y profundizar el foso.

La presentación del Proyecto de Ley de Presupuesto 2009, es una muestra clara de los problemas que se nos acercan.

Sustentado en supuestos carentes de realidad y valores ficticios de las variables macroeconómicas fundamentales, el presupuesto es endógenamente deficitario. Lo trataremos en detalle en la próxima edición.

Eduardo Martínez. Caracas



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