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| Roberto León Parilli
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Tras la decisión del Grupo Santander de poner en venta al Banco de Venezuela, y luego de los intentos de materializar su compra por parte del banquero venezolano Víctor Vargas, era totalmente predecible que el Estado Venezolano mostrara interés en adquirirlo, tal como lo anunciara recientemente el Presidente de la República, Hugo Chávez. El Banco de Venezuela constituye uno de los principales bancos de país, con altísimos niveles de rentabilidad, una sólida cartera de activos, más de tres millones de clientes y cerca de trescientas agencias distribuidas estratégicamente a lo largo de todo el territorio nacional. Además su denominación Banco de Venezuela constituye un símbolo que traduce pertenencia por parte del Estado Venezolano, lo que hace más atractiva su estatización. Sin embargo, más allá de la conveniencia que vio el gobierno de aprovechar la intención de venta por parte del Grupo Santander, sus próximas actuaciones calificarán históricamente su conducta. El gobierno se enfrenta a un reto que le signará de éxito o fracaso, dependiendo del futuro inmediato del Banco de Venezuela, con la importancia que este éxito o fracaso lo será también para los venezolanos. El primer acontecimiento a valorar será la forma en que se materialice la transferencia del banco. El justiprecio que estime el gobierno, será clave para calificar la compra o Estatización, bien sea, dentro del respeto de los derechos del accionista extranjero mediante una correcta cuantificación, o bien, como un acto de apoderamiento mediante la fijación de un precio irrisorio, no acorde con la realidad actual de la institución bancaria. Los ahorristas venezolanos están a la expectativa El segundo elemento a valorar desde el punto de vista cronológico, será el manejo que se le dará al banco luego del proceso de estatización, es decir, el gobierno tiene la oportunidad de romper el mito de que el Estado es incapaz cuando asume funciones de banquero históricamente construido por el reiterado fracaso del Banco Industrial de Venezuela, o contrariamente ratificará la vieja tesis. Será suficiente para tal calificación, comparar los resultados actuales que viene reflejando el Banco de Venezuela, con los que producirá luego de la transferencia del timón. Tendremos que comparar la calidad de los servicios, los índices de rentabilidad, de morosidad, de participación en las carteras generales de créditos y depósitos, etc. Esperamos que el Estado actúe con aplomo en la toma de las decisiones que servirán de entorno a todo este proceso. Por ejemplo, tendrá que cuidar la forma en que manejará sus colocaciones en las distintas instituciones financieras privadas, actualmente muchos bancos tienen en sus carteras altos porcentajes de depósitos públicos y si la decisión fuere concentrar tales depósitos en el nuevo banco estatal, habría que garantizar la estabilidad de estos bancos con alta concentración de dichos depósitos. Esperamos igualmente que el Estado aproveche la oportunidad para apuntar a la bancarización del país, necesaria para combatir la usura y para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos; para motivar la libre competencia incorporando al mercado actual, ofertas más atractivas para los usuarios en cuanto a las tasas de interés y a las oportunidades de crédito. Y le exigimos que, rinda cuenta de la inversión que en nombre de todos los venezolanos está haciendo, garantizando su adecuado retorno cuantificable en rentabilidad y bienestar colectivo. Unión, fuerza y hasta la próxima edición. PARA QUE SU VIAJE SEA SEGURO Y PLACENTERO, TENGA EN CUENTA LAS SIGUIENTES RECOMENDACIONES: 1. Cierre adecuadamente las maletas y de ser necesario, colóqueles candado. Marque el equipaje con su nombre, dirección y teléfono, por dentro y por fuera, y retire las etiquetas de viajes anteriores. Como equipaje de mano lleve sólo aquellos objetos necesarios para el vuelo. 2. Para realizar sus trámites con tranquilidad, llegue una hora antes en caso de ser vuelos nacionales y tres horas para vuelos internacionales. 3. Mantenga en un lugar asequible los documentos necesarios para su viaje. Estos pueden ser reiteradamente solicitados por las aerolíneas o por las autoridades aeroportuarias. 4. Escuche y siga las indicaciones de la tripulación, utilice su cinturón de seguridad, lea la información de las cartillas de emergencia, apague sus aparatos eléctricos y no fume. 5. Obtenga información acerca de la situación sanitaria concreta del país que va a visitar, para tomar las medidas necesarias. 6. Si tiene algún inconveniente o problema de salud, consulte con tu médico sobre su viaje. De ser necesario, informe su situación médica al personal de la aerolínea.
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